La fiebre de la IA ya no depende solo de OpenAI y Anthropic: hay una nueva ola de startups creando nuevos millonarios de la IA
El auge de la IA ha generado una nueva saga de hipermillonarios que estĂĄn rompiendo todos los lĂmites de riqueza hasta la fecha. No hay mĂĄs que repasar la lista de las10 de mayores fortunas del mundo de Forbes para descubrir que ocho de estos grandes patrimonios surge de esta tecnologĂa.
No obstante, esta solo fue lo que Bloomberg en llamar "la primera ola", en la que se han encumbrado los fundadores de los grandes modelos de IA generalista como OpenAI, Anthropic o Deepseek. Ahora llega la hora de los agentes de IA especializados y sus fundadores también se estån forrando.
Los agentes de IA son el nuevo petrĂłleo. Reflection AI es uno de los casos mĂĄs evidentes de esta nueva oleada de millonarios de la IA. La startup se dedica a la creaciĂłn de agentes capaces de programar, depurar y entender cĂłdigo de forma casi independiente. Este nuevo mercado ha convertido en millonarios a sus fundadores.
Se estima que Ioannis Antonoglou y Misha Laskin han conseguido una fortuna valorada en unos 4.000 millones de dĂłlares a cada uno. Sin embargo, la empresa no surgiĂł de la nada, Antonoglou formĂł parte del equipo que desarrollĂł AlphaGo, del revolucionario modelo de Google DeepMind que consiguiĂł vencer a los humanos en el Go.
Una IA quiere ser tu abogado y tu mĂ©dico. Sin dejar de lado a los agentes de IA, Harvey es otro caso de Ă©xito en este segmento, permitiendo la automatizaciĂłn de la investigaciĂłn jurĂdica, la redacciĂłn de documentos legales y la revisiĂłn de contratos con IA. Fundada por el abogado Winston Weinberg y el investigador de IA Gabe Pereyra mientras compartĂan piso, su agente de IA Harvey, cuyo nombre proviene del protagonista de la popular serie de abogados Suits, se ha convertido en uno de los mĂĄs utilizados en empresas y bufetes de abogados. Cada uno de sus fundadores es propietario de una fortuna estimada de 1.600 millones.
En el ĂĄmbito sanitario, OpenEvidence ha seguido un camino parecido. Su fundador, Daniel Nadler, ya vendiĂł en 2018 la plataforma de anĂĄlisis financiero Kensho a S&P Global por 550 millones de dĂłlares. Con OpenEvidence aplicĂł la misma lĂłgica al sector mĂ©dico: su asistente de IA acumula mĂĄs de 100 millones de consultas y la compañĂa casi cuadruplicĂł su valoraciĂłn en seis meses hasta alcanzar 12.000 millones, elevando el patrimonio de Nadler hasta los 7.200 millones de dĂłlares a principios de 2026.
Los becarios de Thiel: del reclutamiento al etiquetado. Mercor es otro ejemplo difĂcil de imaginar hace apenas unos años. Sus tres fundadores, Brendan Foody, Adarsh Hiremath y Surya Midha, se conocieron en un debate de instituto. Los tres compañeros abandonaron la universidad para unirse a la Beca Thiel, el programa del cofundador de PayPal que paga 250.000 dĂłlares a jĂłvenes para que dejen sus estudios y monten una empresa.
En principio era una plataforma de reclutamiento, pero cambiaron a proveedores de etiquetado de datos para OpenAI y Anthropic, contratando a médicos, ingenieros y guionistas para entrenar modelos de IA especializados en estas åreas. Fruto de ese cambio, Mercor pasó de ingresar 100 millones en 2025 a 1.000 millones a principios de 2026, con una valoración de 10.000 millones. Eso deja a cada uno de los fundadores con una fortuna estimada de 1.900 millones de dólares.
El ecosistema frente a los gigantes. Vercel es otra muestra de cĂłmo han evolucionado las startups que estĂĄn triunfando en esta segunda ola de unicornios surgidos de la IA. Ya no hablaron de modelos de IA, sino de la infraestructura que permite desplegar aplicaciones generadas con IA.
Su fundador, Guillermo Rauch, inmigrante argentino y autodidacta que aprendió inglés leyendo manuales de software para aprender a programar, convirtió una herramienta para desarrolladores en una plataforma muy rentable que le ha proporcionado una fortuna estimada de mås de 1.900 millones de dólares
En este blog Ya sabemos quién ha ganado la carrera de la IA: los empleados de OpenAI que vendieron sus acciones
Imagen Brendan Foody
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