Un billón de veces más potente que el sol: el misterio de un resplandor estelar que desconcierta a los científicos
Si creíamos que el Sol ejercía un poderío absoluto en el cosmos, la realidad siempre encuentra formas de sorprendernos. Ahora, nos sumergimos en el misterio de una llamarada estelar que ha desconcertado a la comunidad astronómica.
Un grupo de científicos de la Universidad de Leicester ha lanzado luz sobre el origen de esta enigmática llamarada que ha persistido durante 85 años. Conforme publica la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, esta llamarada sobrepasa el poder de las emitidas por el Sol en un trillón de veces, y su energía proviene de un planeta cercano que se está evaporando a un grado extremo.
De acuerdo con Urban Tecno, esto ocurre a causa de las condiciones infernales en su entorno, un fenómeno bautizado como la ‘sopa supercaliente de material crudo’.
Según los datos arrojados por este grupo de investigadores, el planeta en cuestión es 10 veces más grande que Júpiter. Su evaporación desencadena la liberación de material que alimenta la estrella vecina. Acorde con este estudio, estas llamaradas podrían ser eventos comunes en sistemas solares, sugiriendo una docena de sucesos similares a lo largo de su historia.
Una FU Orionis
Este impresionante descubrimiento se sitúa a una distancia de 1.200 millones de años luz y se clasifica como una FU Orionis. Estas estrellas, en términos simples, experimentan aumentos repentinos de su luminosidad. En este caso, se argumenta que este incremento luminoso puede deberse al material emanado de una nube de gas y polvo, conocida como disco protoplanetario.
El profesor Sergei Nayakshin, líder de la investigación, señala en el medio Scitechdaily: “Estos discos alimentan a las estrellas en crecimiento con más material, pero también nutren planetas... Se plantearon varias ideas para explicar cómo el planeta pudo haber causado la llamarada, pero los detalles no cuadraban. Descubrimos un nuevo proceso que podríamos denominar ‘disco infernal’ de planetas jóvenes”.
Para corroborar su teoría, los científicos recrearon una simulación en la que un planeta gigante es atraído hacia su estrella por la fuerza gravitacional. Cuando llega a una décima parte de la distancia entre la Tierra y el Sol, las capas externas de su atmósfera se inflaman y, posteriormente, el planeta se convierte en fuente de energía para su estrella.
El autor del estudio concluye: “Si nuestro modelo es correcto, podría tener profundas implicaciones para la comprensión de estrellas jóvenes y la formación de planetas. A menudo se ha referido a los discos protoplanetarios como criaderos de planetas, pero ahora hemos descubierto que estos lugares no son los remansos pacíficos que imaginábamos, sino entornos caóticos y sumamente violentos donde algunos, quizás muchos, planetas jóvenes son consumidos por sus estrellas”.
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