Elon Musk volver a lanzar Starship en "seis u ocho" semanas. Una demanda medioambiental puede pararlo todo
Mayo empieza con turbulencias para SpaceX. DespuĂ©s del desastre de la plataforma de lanzamiento de Starship, un grupo de asociaciones ecologistas acaba de demandar a la AdministraciĂłn Federal de AviaciĂłn (FAA) de EEUU por prevaricaciĂłn. Es decir, por no analizar correctamente el daño ambiental que podĂa causar el "mayor cohete jamĂĄs construido".
El desastre de Boca Chica. El primer vuelo de Starship estuvo lleno de imprevistos. El mĂĄs llamativo fue que, apenas un puñado de minutos despuĂ©s del lanzamiento y viendo que las fases del cohete no se separaban, SpaceX se vio obligada a destruir el vehĂculo sobre las aguas del Golfo de MĂ©xico. El mĂĄs importante, no obstante, pasĂł casi inadvertido.
Como el mismo Elon Musk reconociĂł dĂas despuĂ©s, la compañĂa aeroespacial llevaba meses trabajando en una nueva base de lanzamiento que no estuvo lista a tiempo y, confiados de que la que tenĂan aguantarĂa el empuje del SuperHeavy, decidieron seguir adelante. El problema es que no aguantĂł.
Y la onda expansiva de ceniza, cascotes y arena llegĂł muchos kilĂłmetros mĂĄs allĂĄ de lo que los informes oficiales mĂĄs pesimistas previeron que iba a llegar. MĂĄs allĂĄ de las decenas de videos que se viralizaron mostrando los destrozos que causĂł la explosiĂłn, los anĂĄlisis preliminares sobre la "pulverizaciĂłn" de la base (y la propagaciĂłn de posibles materiales contaminantes) hizo saltar todas las alarmas.
¿Y ahora quĂ©? La consecuencia mĂĄs directa es que, como suele ser habitual tras incidentes como este, la FAA suspendiĂł temporalmente el programa hasta determinar el impacto real en la salud de los vecinos, en el ecosistema y en las especies animales de la comarca. Sin embargo, rĂĄpidamente empezaron a surgir voces expertas señalando que la FAA era parte del problema.
De ahĂ la demanda. "El sitio de lanzamiento de Boca Chica de SpaceX estĂĄ rodeado de parques estatales, de tierras del Refugio Nacional de Vida Silvestre y de un hĂĄbitat importante para la vida silvestre en peligro", explicaban desde el Centro para la Diversidad BiolĂłgica, uno de los promotores de la demanda.
"Los lanzamientos de cohetes y las explosiones vinculadas causan un daño significativo en los hĂĄbitats a travĂ©s del aumento del trĂĄfico de vehĂculos, del intenso calor, del ruido o de la contaminaciĂłn lumĂnica de las actividades de construcciĂłn y lanzamiento". Por eso no se entiende bien el papel de la FAA en todo este asunto.
Basta con recordar que la agencia exigiĂł a SpaceX que pusiera en marcha toda una baterĂa de casi un centenar de acciones de mitigaciĂłn del impacto ambiental, pero no ordenĂł que volviera a hacerse un estudio de impacto ambiental mĂĄs estricto (pese a que habĂa datos mĂĄs que suficientes para asumir que el anterior informe estaba desactualizado).
¿En quĂ© quedarĂĄ todo esto? Lo cierto es que el recorrido judicial de la demanda no estĂĄ claro, pero en esta coyuntura quizĂĄs no sea lo mĂĄs importante. Porque, en realidad, lo que hace esta estrategia es poner el foco de atenciĂłn en la FAA y en sus decisiones.
En principio, SpaceX tiene autorización federal para realizar 20 lanzamientos de Starship al año durante los próximos cinco años. Sin embargo, esa autorización estå completamente en el aire. Sobre todo, si la FAA se pone realmente seria con el asunto.
¿CuĂĄndo veremos el prĂłximo lanzamiento? No estĂĄ claro. Hace unos dĂas, Musk decĂa que la empresa estarĂa lista para volver a intentarlo en un plazo de entre seis y ocho semanas. Es un plazo que encaja con los tiempo que viene manejando SpaceX y con lo que se comentĂł justo despuĂ©s del primer lanzamiento.
No obstante, ahora mismo el futuro cercano del "cohete mĂĄs grande jamĂĄs construido" sigue siendo una gran incĂłgnita.
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Javier Jiménez
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