La pieza sobre la que Asimov construy贸 'La Fundaci贸n': lo cerca (y lo lejos) que estamos de que la psicohistoria sea una ciencia de verdad

Hablar de 'psicohistoria' es hablar de Isaac Asimov. Es m谩s: es hablar de uno de los mejores Asimovs que hubo. Junto con las "leyes de la rob贸tica", la posibilidad de combinar historia, psicolog铆a, ciencias sociales y estad铆stica para crear un framework capaz de predecir el comportamiento de grandes masas de personas ha sido una de las ideas que han calado m谩s profundamente en el imaginario popular.
Tanto es as铆 que, alej谩ndose de los libros, la serie dedica bastante tiempo a hacer cient铆ficamente veros铆mil a la psicohistoria. Las largas conversaciones entre Hari Seldon y Gaal Dornick son buena muestra de ello y, entre los cr铆ticos, se ve como uno de los aciertos de la adaptaci贸n. O sea, es interesante, pero ¿estamos hablando de algo siquiera posible m谩s all谩 de la ficci贸n?
Inc贸gnitas individuales y respuestas macrosociales
No es ning煤n misterio que Asimov se inspir贸 en el comportamiento de los gases y en lo que sabemos sobre sus din谩micas internas. Si nos fijamos en una mol茅cula concreta de un gas, descubriremos que nos es virtualmente imposible saber c贸mo va a comportarse. En cambio, si observamos el sistema en su conjunto, s铆 podemos saber c贸mo se comportar谩 una masa concreta del gas con un alto nivel de precisi贸n.
Un debate (polarizado) que marc贸 el siglo XX
Durante buena parte del siglo XX, los economistas debatieron el llamado "problema del c谩lculo econ贸mico" como si les fuera la vida en ello. Este "problema" (que se debati贸, sobre todo, porque formaba parte del coraz贸n de la pugna entre capitalismo y socialismo) es solo una vertiente de la misma pregunta: ¿Hasta qu茅 punto (y c贸mo) se pueden predecir las necesidades una sociedad? ¿Y, en caso de que se pueda, podr铆amos usar esas predicciones para planificar el desarrollo productivo (o de otro tipo) de la misma?
Y que marcar谩 el futuro (pr贸ximo)
De hecho, mientras el debate de econom铆a pol铆tica se daba por cerrado, el cambio clim谩tico entraba en escena. No hay que llevarse a enga帽o: en la medida en que el origen antr贸pico de los cambios de tendencias globales quedaba demostrado, combatir el calentamiento se convert铆a en un particular ejercicio de psicohistoria. Dicho en rom谩n paladino: los modelos clim谩ticos tienen que contar en sus entra帽as con modelos socioecon贸micos para tener alg煤n viso de validez. Y la tienen.
Es decir, por primera vez en mucho tiempo, la suma del (very) big data, los modelos estad铆sticos contempor谩neos y los algoritmos de aprendizaje autom谩tico hacen posible imaginar modelos predictivos que, aunque no rivalizar铆an con los de Seldon, s铆 que nos permitir铆an (nos est谩n permitiendo) hacernos preguntas sobre lo que ocurrir谩 dentro de decenas de a帽os y c贸mo podemos cambiarlo.
Una mala noticia y una buena
No obstante, incluso con este escenario tan prometedor, el futuro de una psicohistoria es m谩s bien oscuro y desalentador. Claro que, hoy por hoy, podemos predecir, ver tendencias e identificar escenarios futuros. Sin embargo, a煤n con todo nuestro arsenal anal铆tico, dicha capacidad depende de la estabilidad del entorno hist贸rico: del 'equilibrio socio-tecnol贸gico' en el que nos encontramos. El descubrimiento de una nueva tecnolog铆a, puede cambiarlo todo.
Esa es la mala noticia. En la medida en que no podemos predecir cuando aparecer谩n innovaciones realmente disruptivas (y no podemos), las predicciones a largo-medio plazo se vuelven casi ciencia ficci贸n. Eso no quiere decir que no sean 煤tiles, pero hemos de tomarlas como "posibilidades" y no como "destinos manifiestos". Como instrumentos para trabajar por un mundo mejor sin caer en un 'sebastianismo' social, econ贸mico o clim谩tico.
Es decir, entender la psicohistoria como algo m谩s que una cienciacomo parte de una idea esta s铆 que 100% asimoviana: la promesa de que la ciencia y la tecnolog铆a pod铆an usarse para hacer frente a los problemas m谩s importantes de la humanidad. Porque, como dec铆amos al hablar del origen de la idea de psicohistoria, "rendirse a la ignorancia siempre es prematuro y hoy m谩s que nunca". Esta, sin lugar a dudas, es la buena.


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