DeepSeek ya no quiere competir solo con modelos. Su nuevo frente apunta directamente al negocio de NVIDIA, segĂșn Reuters
En poco mås de un año, DeepSeek ha dejado de sonar como una rareza de la industria china para convertirse en uno de esos nombres que ya aparecen cada vez que hablaron de la carrera global de la inteligencia artificial. Primero la miramos por sus modelos, por su eficiencia y por la sacudida que provocó mås allå de China. Ahora la pregunta empieza a moverse a otro terreno: qué ocurre cuando una empresa que compite en software entiende que la siguiente ventaja puede estar en los chips que hacen posible ejecutar esa IA a gran escala.
El salto al hardware. La informaciĂłn que abre este nuevo frente procede de Reuters. La agencia asegura, citando a tres personas familiarizadas con el asunto, que DeepSeek estĂĄ desarrollando su propio chip de inteligencia artificial, orientado a tareas de inferencia y no al entrenamiento de nuevos modelos. El matiz tĂ©cnico lo veremos enseguida, porque cambia bastante la lectura del movimiento. Por ahora, la cautela es obligatoria: DeepSeek no lo ha confirmado pĂșblicamente, el proyecto estarĂa en una fase temprana y la compañĂa no respondiĂł a la solicitud de comentario de la agencia.
DeepSeek ya no es una nota al pie: hasta hace no tanto, el debate global sobre IA parecĂa girar casi por completo alrededor de empresas estadounidenses como OpenAI, Google, Microsoft, Meta o Anthropic. DeepSeek cambiĂł parte de esa conversaciĂłn al demostrar que China tambiĂ©n podĂa producir modelos capaces de circular fuera de su mercado domĂ©stico y obligar a la industria a mirar hacia Hangzhou. Recordemos que la compañĂa fue ampliamente celebrada en China como campeona nacional de la IA.
La tendencia ya se ve en buena parte del sector. Google lleva años desarrollando sus TPU, Amazon tiene Inferentia para cargas de inferencia, Microsoft cuenta con Maia y Meta trabaja en MTIA. Reuters cita ademĂĄs dos movimientos recientes especialmente cercanos al caso: OpenAI anunciĂł en junio su chip Jalapeño junto a Broadcom, tambiĂ©n orientado a inferencia, y Anthropic estaba valorando diseñar sus propios chips. El patrĂłn es bastante claro: las grandes compañĂas de IA quieren depender menos de proveedores externos y controlar mejor el coste, el rendimiento y la disponibilidad del cĂłmputo que sostiene sus servicios.
El gran obståculo estå en fabricarlo. Diseñar un chip competitivo no es lo mismo que querer tenerlo. Desarrollar un acelerador de IA suele exigir años, mucho capital y una red de socios en diseño, fundición y memoria. Para una empresa china, ademås, el problema no acaba en el plano técnico: los controles de exportación de EEUU limitan el acceso a las fåbricas extranjeras mås avanzadas y también a la memoria de alto ancho de banda, un componente clave para este tipo de chips.
Los tiempos cambian. NVIDIA llegĂł al auge de la IA con una ventaja construida durante dĂ©cadas: en 1999 lanzĂł la GeForce 256, presentada por la propia compañĂa como la primera GPU de la industria, y en 2006 puso en marcha CUDA, la arquitectura que ayudĂł a llevar el procesamiento paralelo de sus chips mĂĄs allĂĄ de los grĂĄficos. Cuando los modelos empezaron a necesitar cantidades enormes de cĂłmputo, ya tenĂa el hardware y el ecosistema preparados. Durante años, para buena parte de la industria, competir en IA significĂł pasar por sus chips. Lo que sugiere el caso DeepSeek, con todas las cautelas, es que esa dependencia empieza a tener grietas.
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