EEUU aprieta las tuercas a OpenAI: debe restringir el lanzamiento de GPT 5.6 sĂ o sĂ
El Gobierno de EEUU ha pedido a OpenAI que limite la distribuciĂłn de GPT 5.6, su prĂłximo modelo de inteligencia artificial (IA), a un nĂșmero reducido de socios aprobados por la propia AdministraciĂłn. Esta decisiĂłn, segĂșn CNN, ha sido provocada por las capacidades avanzadas de este modelo. No obstante, este no es un movimiento aislado. Y es que esta peticiĂłn llega pocos dĂas despuĂ©s de que la AdministraciĂłn Trump impusiera una orden de control de exportaciones a Anthropic que llevĂł a esta compañĂa a retirar del mercado sus dos modelos mĂĄs avanzados: Mythos y Fable.
El detonante del escenario actual ha sido, precisamente, ese episodio. Mythos y Fable pusieron en alerta a Washington y Wall Street por sus capacidades en materia de ciberseguridad, que algunos expertos consideran un vector de riesgo sin precedentes. SegĂșn esas mismas fuentes, la AdministraciĂłn y OpenAI coinciden en que GPT 5.6 se encuentra a la par con Mythos en tĂ©rminos de potencia y alcance. Esto lo convierte, de facto, en el segundo modelo de frontera sometido al escrutinio gubernamental directo en cuestiĂłn de semanas.
La postura oficial de OpenAI deja poco margen a la ambigĂŒedad. "Hemos dejado claro al Gobierno de EEUU que este no es nuestro modelo preferido a largo plazo, y trabajaremos con ellos y con otros actores del sector para alcanzar un enfoque mĂĄs sostenible en futuros lanzamientos", escribiĂł Altman en su informe. La Casa Blanca se ha limitado a declarar a CNN que “continĂșan colaborando con los laboratorios de IA de frontera para desarrollar enfoques compartidos". OpenAI por el momento no ha comentado nada mĂĄs.
Sea como sea, el trasfondo regulatorio complica aĂșn mĂĄs el panorama. Donald Trump firmĂł a principios de este mes una orden ejecutiva que pide a las empresas con modelos avanzados someterse a una revisiĂłn gubernamental voluntaria 30 dĂas antes de cada lanzamiento. El marco de su implementaciĂłn, no obstante, sigue sin establecerse.
La gestiĂłn del caso OpenAI ilustra a la perfecciĂłn la confusiĂłn que ahora lo impregna todo: la peticiĂłn llegĂł desde la Casa Blanca, mientras que la prohibiciĂłn de exportaciĂłn a Anthropic procediĂł del Departamento de Comercio. Son dos organismos distintos. Dos instrumentos diferentes y sin coordinaciĂłn aparente.
En cualquier caso, la ausencia de un marco regulatorio claro responde a crĂticos explĂcitos. "Ahora mismo tenemos un enfoque ad hoc, personalizado, opaco, posiblemente al margen de la ley", ha declarado Brad Carson, director de Public First, un superPAC bipartidista a favor de la seguridad de la IA. Un superPAC es un tipo de organizaciĂłn polĂtica estadounidense que puede recaudar y gastar cantidades ilimitadas de dinero para influir en elecciones o en el debate pĂșblico, pero sin estar sujeta a los lĂmites de financiaciĂłn que se aplican a los partidos o candidatos tradicionales.
Carson reconoce que el Gobierno tiene potestad para retirar productos peligrosos del mercado, incluidos los modelos de IA, pero advierte de que debe hacerse con transparencia y equidad. Veremos quĂ© sucede finalmente, pero GPT 5.6 aĂșn no tiene una fecha de lanzamiento pĂșblico confirmada.
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