El uso de drones ha conseguido algo que estaba solo al alcance de los privilegiados: democratizar el ascenso al Everest
Un dron DJI Mavic 3 Pro equipado con una cĂĄmara Hasselblad ha logrado capturar algo que hasta hace poco parecĂa imposible: el ascenso completo al monte Everest desde el campo base hasta la cumbre en un Ășnico vuelo continuo. Durante 43 minutos, la aeronave recorriĂł 3.500 metros de desnivel atravesando la cascada de hielo del Khumbu, el collado Sur y las paredes finales hasta alcanzar los 8.848 metros de altitud. Las imĂĄgenes revelan la ruta normal de ascenso en toda su magnitud, incluyendo las caracterĂsticas colas de alpinistas que cada temporada intentan coronar el techo del mundo.
El desafĂo.A esa altitud, el aire contiene apenas un tercio del oxĂgeno disponible al nivel del mar, las temperaturas pueden descender hasta -30 °C y los vientos alcanzan velocidades que harĂan imposible el vuelo de cualquier dron convencional. El equipo utilizĂł el Mavic 3 Pro con sensor CMOS de cuatro tercios, una combinaciĂłn que permitiĂł mantener la estabilidad y la calidad de imagen en condiciones extremas. MĂĄs allĂĄ del espectĂĄculo visual, este vuelo forma parte de un proyecto mĂĄs ambicioso de DJI: demostrar que los drones pueden salvar vidas en la montaña mĂĄs alta del planeta.
Salto cualitativo.En 2025, la empresa nepalĂ Airlift Technology comenzĂł a prestar servicios logĂsticos con drones entre el campamento base del Everest y el campamento uno, separados por aproximadamente 2,9 kilĂłmetros en lĂnea recta pero por un desnivel de 700 metros y la peligrosa cascada de hielo del Khumbu. Lo que a los sherpas les lleva entre seis y siete horas de travesĂa, un dron lo completa en seis o siete minutos. Milan Pandey, piloto de drones de la compañĂa, explica que durante la temporada de escalada de 2025 transportaron escaleras, cuerdas y cilindros de oxĂgeno siguiendo las indicaciones por radio de los sherpas que instalan las rutas fijas.
MĂĄs seguro.El impacto en la seguridad laboral de estos trabajadores de alta montaña es significativo. Los llamados "mĂ©dicos de la cascada de hielo" (sherpas especializados en preparar y mantener el paso por el glaciar Khumbu) tradicionalmente debĂan subir y bajar decenas de veces cada temporada cargando equipamiento pesado por un terreno inestable donde han muerto casi 50 personas desde 1953. Ahora pueden solicitar material adicional sin necesidad de descender hasta el campo base, lo que reduce drĂĄsticamente el riesgo.
El caso clave.El 22 de septiembre de 2025, el esquiador de montaña polaco Andrzej Bargiel completĂł una hazaña que combina alpinismo extremo con innovaciĂłn tecnolĂłgica: ascendiĂł el Everest sin oxĂgeno suplementario y descendiĂł esquiando hasta el campo base sin quitarse los esquĂs. Tras casi 16 horas escalando en la llamada "zona de la muerte" por encima de los 8.000 metros, Bargiel iniciĂł el descenso por la ruta del Collado Sur. Lo innovador fue el papel de los drones en esta expediciĂłn: su hermano Bartek pilotĂł uno desde el campo base para guiarle a travĂ©s de la cascada de hielo del Khumbu, el tramo mĂĄs peligroso del descenso.
Todo ello se ve en eldocumental completo de 31 minutos que registra la aventura mediante cĂĄmaras montadas en el casco de Bargiel y tomas aĂ©reas capturadas por drones. El metraje revela un descenso extremadamente tĂ©cnico: hielo, paredes casi verticales, travesĂas por cornisas expuestas y, en el tramo final de la cascada del Khumbu, maniobras lentas esquivando grietas profundas y bloques de hielo del tamaño de edificios. La asistencia del dron fue crĂtica precisamente en este sector: Bartek volaba en tiempo real sobre el glaciar identificando puentes de nieve estables, señalizando callejones sin salida y eligiendo pendientes seguras.
La democratizaciĂłn visual.VĂdeos como estos forman parte de un fenĂłmeno mĂĄs amplio. YouTube alberga miles de grabaciones que documentan ascensos a montañas, exploraciones de cuevas, travesĂas por glaciares y sobrevuelos de acantilados que hasta hace una dĂ©cada solo podĂan capturarse mediante helicĂłpteros o producciones millonarias. Un ejemplo es el del fotĂłgrafo chino Ma Chunlin, que dedicĂł cinco años a conseguir los permisos necesarios y a realizar vuelos de prueba antes de lograr una grabaciĂłn definitiva del ascenso al Everest en una sola toma.
TĂ©cnicamente posible.Este tipo de contenido responde a una evoluciĂłn tecnolĂłgica que ha hecho accesibles herramientas antes reservadas a profesionales. Modeloscomo el DJI Mavic Mini, que pesa 249 gramos, permiten a usuarios sin experiencia previa capturar tomas aĂ©reas estabilizadas en resoluciones superiores a Full HD. La portabilidad es clave: drones plegables que caben en una mochila durante caminatas largas han eliminado las barreras logĂsticas que antes limitaban la fotografĂa aĂ©rea a equipos especializados.
Las dudas.La proliferaciĂłn de drones en espacios naturales ha generado debates sobre su impacto. Las regulaciones varĂan significativamente entre paĂses y regiones: algunos Parques Nacionales prohĂben completamente su uso, mientras que otros permiten vuelos con autorizaciĂłn previa. El equilibrio entre el acceso visual a la naturaleza y la preservaciĂłn de estos entornos (incluyendo la protecciĂłn de la fauna silvestre que puede verse perturbada por el ruido y la presencia de estos aparatos) sigue siendo una cuestiĂłn abierta.
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