Google tiene acorralada a OpenAI. Altman tiene motivos para entrar en modo crisis

Google tiene acorralada a OpenAI. Altman tiene motivos para entrar en modo crisis
google tiene acorralada a openai. altman tiene motivos para entrar en modo crisis

Sam Altman ha pulsado el botón rojo en OpenAI. Tras tres años siendo la startup que aterrorizó a Google, ahora es la empresa de Pichai quien tiene a la creadora de ChatGPT contra las cuerdas.


Por qué es importante. El CEO de OpenAI envió el lunes un memo interno declarando "código rojo": todos los recursos se concentran en mejorar ChatGPT. Proyectos como la publicidad en la versión gratuita, los agentes de IA para salud y compras o el despliegue del asistente personal Pulse quedan aplazados.


Las cifras. Google ha pasado de 450 millones de usuarios activos mensuales en Gemini en julio a 650 millones en octubre. ChatGPT mantiene el liderazgo con mĂĄs de 800 millones de usuarios semanales, pero la velocidad a la que estĂĄ avanzando Google es lo que ha encendido todas las alarmas.


El rastro del dinero. Google puede permitirse gastar entre 91.000 y 93.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA porque tiene una måquina de generar efectivo con grandes mårgenes que lo respalda.


OpenAI, en cambio, sigue dependiendo de rondas de financiación mientras acumula pérdidas récord.


SĂ­, pero. OpenAI todavĂ­a conserva ventajas. Sus 800 millones de usuarios semanales representan un moat que solo se conquista persona a persona. ChatGPT es hoy sinĂłnimo de IA conversacional del mismo modo que Google lo es de bĂșsqueda.


Cambiar los hĂĄbitos de cientos de millones de usuarios es mucho mĂĄs difĂ­cil que convencer a unos cuantos CEOs de cambiar de proveedor de chips.


Entre lĂ­neas. La negativa de OpenAI a monetizar ChatGPT mediante publicidad es cada vez mĂĄs inexplicable.


OpenAI lleva tres años evitando esta evidencia, pero no ha dejado de firmar compromisos de gasto que superan el billón.


Giro inesperado. Hace tres años era Google quien declaraba código rojo ante la amenaza de ChatGPT. El imperio contraataca ahora con una ventaja estructural aplastante: control de la distribución (Android, Chrome, Search, YouTube, Docs...), capacidad financiera holgada y chips propios.


OpenAI tiene usuarios, pero Google tiene dinero, infraestructura y paciencia para librar una guerra de desgaste.


En juego. La pregunta es si OpenAI sobrevivirĂĄ como empresa independiente cuando sus ventajas tecnolĂłgicas se evaporen y su modelo de negocio siga sin funcionar.


Altman suele decir que no le gusta pensar mucho en la competencia. Esos dĂ­as terminaron.


En este blog NVIDIA es la empresa mĂĄs valiosa del mundo porque no tenĂ­a competencia. Hasta que Google se puso a hacer chips


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