Puerta grande o enfermería: la “financiación circular” entre NVIDIA y OpenAI puede ser la genialidad del siglo… o el colapso
NVIDIA ha anunciado una "inversión estratégica" de hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI. Pero se trata de una inversión con trampa: OpenAI usará ese dinero para comprarle chips a NVIDIA. El fabricante de semiconductores se convierte así en el financiador de su propio cliente más importante.
Por qué es importante. Esta maniobra recuerda peligrosamente a los esquemas de "financiación circular" que caracterizaron el final de la burbuja puntocom del 2000.
Las bolsas han reaccionado con euforia: las acciones de NVIDIA subieron casi un 4%, añadiendo 170.000 millones de dólares a su capitalización bursátil. La empresa de Jensen Huang roza ya los 4,5 billones de dólares de valoración.
Sí, pero. El paralelismo con la burbuja 'puntocom' es inquietante. Estos mismos esquemas de 'vendor financing' ya los vimos en la etapa final de la burbuja tecnológica del 2000. No acabaron bien para ninguna de las partes.
La diferencia es que los números actuales son mucho más grandes, incluso ajustando por inflación. La clave es si las ganancias de productividad de la IA generativa compensarán el dinero gastado.
Entre bambalinas. El acuerdo explica bien la situación actual en el ecosistema de la IA:
NVIDIA, por su parte, busca asegurar la demanda futura de sus chips más avanzados. El acuerdo le garantiza pedidos masivos mientras consolida su posición dominante frente a competidores como AMD e Intel. "Es un ciclo cerrado: NVIDIA le da el dinero a OpenAI, y OpenAI lo usa para comprar productos de NVIDIA", resume el compañero Javier Pastor.
La amenaza. Los expertos en antimonopolio ya están arqueando las cejas. Andre Barlow, abogado especializado en competencia, ha explicado a Reuters que "el acuerdo podría cambiar los incentivos económicos de NVIDIA y OpenAI, bloqueando potencialmente el monopolio de chips de NVIDIA con el liderazgo de software de OpenAI".
La estructura crea barreras extra para que competidores como AMD en chips o rivales de OpenAI en modelos de IA puedan escalar sus operaciones. Pintan bastos.
En perspectiva. La historia está repleta de esquemas similares que acabaron mal. Global Crossing, la operadora de telecomunicaciones que quebró en 2002, fue financiada precisamente por los mismos proveedores que le vendían equipos. Cuando se descubrió que la demanda real era muy inferior a la proyectada, tanto Global Crossing como sus financiadores perdieron miles de millones.
La pregunta clave es si la demanda de servicios de IA será suficiente para justificar esta inversión billonaria, o si nos encontramos ante la recreación del mismo patrón especulativo con cifras aún más desorbitadas. Como concluye Stacy Rasgon, analista de Bernstein: "Por un lado ayuda a OpenAI cumplir objetivos muy ambiciosos de infraestructura. Por otro lado, alimentará aún más las preocupaciones sobre financiación 'circular'".
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En este blog OpenAI estima que ingresará 200.000 millones de dólares en 2030. La cifra, como todo en OpenAI, es extremadamente ambiciosa
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