La IA ha creado una nueva clase alta en Silicon Valley: ingenieros con sueldos de estrellas del deporte

La IA ha creado una nueva clase alta en Silicon Valley: ingenieros con sueldos de estrellas del deporte
la ia ha creado una nueva clase alta en silicon valley: ingenieros con sueldos de estrellas del deporte

Imagina que una empresa te ofreciese 100 millones de dĂłlares para irte a trabajar con ella. 100. millones. Precisamente eso es lo que Meta les ha ofrecido a varios ingenieros de OpenAI para ficharles. Es la demostraciĂłn de un fenĂłmeno singular: ahora mismo en Silicon Valley los ingenieros de IA son casi como las superestrellas del deporte.


Los galĂĄcticos de la tecnologĂ­a. Sam Altman, CEO de OpenAI, contaba en el podcast "Uncapped" cĂłmo Meta habĂ­a hecho esas "ofertas gigantescas" de trabajo a varios ingenieros de OpenAI en las que ofrecĂ­a bonificaciones de 100 millones de dĂłlares para ficharles. "Estoy muy contento porque al menos de momento ninguno de nuestros mejores ingenieros hayan aceptado", destacaba, lo que parece confirmar que ni siquiera esa obscena cantidad de dinero habĂ­a logrado convencer a esos expertos de OpenAI de cambiar de bando.


ReestructuraciĂłn e inversiones muy arriesgadas. Zuckerberg estĂĄ tan preocupado por la mala marcha de sus proyectos de IA que ha activado su "founder mode" para ponerse al frente de ese esfuerzo. Ha reestructurado la organizaciĂłn de Meta y sus divisiones dedicadas a IA, pero sobre todo ha tomado una decisiĂłn excepcional: pagar 14.300 millones de dĂłlares por una participaciĂłn del 49% en la (no muy conocida) ScaleAI. No tanto por esa participaciĂłn, en realidad, sino para fichar a Alexandr Wang, su CEO, que ahora dirigirĂĄ la divisiĂłn de IA y que ademĂĄs, apunta Romero, se convierte asĂ­ en "el espĂ­a mĂĄs caro de la historia". ScaleAI trabaja etiquetando datos de IA para empresas como OpenAI o Anthropic, y la pregunta aquĂ­ es si el conocimiento que ha adquirido sobre esas empresas acabarĂĄ siendo provechoso para Meta o no. En The Information señalan que Meta quiere contratar a Nat Friedman -exCEO de GitHub— y Daniel Gross -que trabajĂł en la divisiĂłn de IA de Apple y cofundĂł Safe Superintelligence—.


Mås allå del dinero. La obsesión de las empresas de IA por ganar esa particular batalla ha hecho que los mejores expertos en este campo se conviertan en figuras cotizadísimas para las compañías. Noam Brown, uno de los investigadores de OpenAI, explicaba en Reuters cómo en 2023 le "cortejaron" varias grandes de la tecnología. comió con Sergey Brin, cofundador de Google, jugó al póker con Sam Altman y recibió la visita en jet privado de un inversor. Otros dos candidatos contaban cómo Elon Musk les llamó personalmente para que trabajaran en xAI. Al final Brown se decidió por OpenAI tanto por la gente que trabajaba allí como por el trabajo que estaban haciendo. "De hecho financieramente no era la mejor opción que tenía", confesó.


Sueldos millonarios. Y las empresas que tienen el talento quieren retenerlo. OpenAI ofreció bonificaciones de dos millones de dólares y acciones adicionales por valor de 20 millones de dólares o mås si se quedaban en la empresa, confesaron dos fuentes a Reuters. Al parecer algunos empleados mostraron su intención de ir a trabajar para la nueva empresa de Ilya Sutskever, Safe Superintelligence. Los mejores investigadores de OpenAI reciben paquetes de bonificación de 10 millones de dólares al año, destacan también esas fuentes a Reuters. En DeepMind esos paquetes llegan a ser de 20 millones de dólares al año.


Mucha demanda, poquísima oferta. Fortune estimaba que hay unos 1.000 verdaderos grandes investigadores de IA en todo el mundo, y esohace qeu solo algunas empresas puedan lograr convencerlos de que trabajen para ellos. Como señala la publicación, importa el dinero e importa el proyecto, pero también importan los lazos personales. Cuando Mira Murati dejó OpenAI para crear su propia startup, se llevó con ella a 19 empleados de la firma, incluyendo a uno de sus cofundadores, John Schulman.


Las nuevas superestrellas del deporte en Silicon Valley. Todas las empresas tecnológicas, grandes o pequeñas, impulsan este fenómeno. Apple ha logrado fichar a varios empleados de Google, aunque algunos como Ian Goodfellow acabó volviendo a DeepMind. Y quienes no se van a alguna gran empresa, crean una. Ha ocurrido con Sutskever o Murati, que ya han recibido rondas de inversión multimillonarias. Son las nuevas superestrellas del otro deporte. El de la inteligencia artificial.


Imagen TechCrunch Meta


En este blog Meta quiere alimentar su IA sin depender del clima. Su apuesta: calor subterrĂĄneo sin fugas


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