Hay dos tipos de personas: las que saben hacer 100 preguntas a ChatGPT y las que se conforman con una respuesta
Cuando Nityesh Agarwal, un ingeniero de Every, pasĂł dos fines de semana aprendiendo sobre relatividad especial con ChatGPT, no se limitĂł a hacerle una pregunta. Ni diez. Fueron mĂĄs de cien las preguntas que hizo hasta que Einstein dejĂł de ser un nombre en sus libros para convertirse en ideas que podĂa explicar a cualquiera en cinco minutos.
Un ingeniero de software, sin formaciĂłn en fĂsica, consiguiĂł asĂ lo que solĂa requerir mucho mĂĄs tiempo de formaciĂłn reglada: entender por quĂ© el tiempo se ralentiza cerca de la velocidad de la luz.
Y ahĂ estĂĄ un problema poco comentado: la mayorĂa de gente usa ChatGPT y compañĂa como un Google vitaminado, poco mĂĄs. Una pregunta, una respuesta, siguiente tema. Una calculadora avanzada, un traductor refinado. Como tener acceso a Internet y solo usarlo para ver videos virales. Ejem.
Nityesh descubrió que el cuello de botella del aprendizaje personalizado no es tanto la inteligencia de la måquina como la paciencia e insistencia del estudiante. La IA puede enseñar cualquier cosa a cualquier persona. Pero requiere que seamos tan obsesivos como Nityesh durante esos dos fines de semana.
Y asà estå naciendo una nueva clase de autodidactas: la gente que entiende que después de Internet, la IA es su segunda gran revolución.
Si Internet democratizó el acceso al conocimiento, los LLMs democratizan el acceso a la enseñanza personalizada. A algunas personas la IA les hace mås vagas. A otras las vuelve imparables.
La ventaja ya no estĂĄ en tener acceso a la informaciĂłn, sino en la capacidad de hacer las preguntas correctas y tener la paciencia de seguir preguntando hasta que todo encaje.
Nityesh lo ha demostrado en tiras de cĂłmic.
Imagen destacada Collab Media en Unsplash
En este blog El nuevo analfabetismo no tiene que ver con saber leer o escribir: es usar la IA como orĂĄculo en lugar de como herramienta
No hay comentarios.: