Una app con I.A. capaz de intercambiar el rostro de mujeres en videos p*rno, todo al alcance de un clic y tĂș podrĂ­as ser una de las vĂ­ctimas.

 



Te voy a ahorrar tiempo, si viniste a buscar un link de descarga no lo encontrarĂĄs en mi post. Aclarado esto, comienzo con el desarrollo.

Los investigadores de Deepfake llevan mucho tiempo temiendo que llegue este dĂ­a. 

El sitio web llama la atenciĂłn por su sencillez. Sobre un fondo blanco, un gigantesco botĂłn azul invita a los visitantes a subir una foto de una cara. Debajo del botĂłn, cuatro rostros generados por la IA permiten probar el servicio. Encima, el eslogan proclama audazmente el propĂłsito: convertir a cualquiera en una estrella del p*rno utilizando la tecnologĂ­a deepfake para cambiar la cara de la persona en un vĂ­deo para adultos. Lo Ășnico que se necesita es la foto y pulsar un botĂłn.




MIT Technology Review ha optado por no nombrar el servicio, al que llamaremos Y, ni utilizar citas directas ni capturas de pantalla de su contenido, para evitar atraer tråfico al sitio. El investigador de deepfakes Henry Ajder, que ha seguido la evolución y el auge de los medios de comunicación sintéticos en Internet, lo descubrió y nos llamó la atención.


Por el momento, Y existe en una relativa oscuridad, con una pequeña base de usuarios que dan su opiniĂłn sobre el desarrollo del creador en foros online. Pero los investigadores han temido que surja una aplicaciĂłn como Ă©sta, que rompa una lĂ­nea Ă©tica que ningĂșn otro servicio ha cruzado antes.


Desde el principio, los deepfakes, o medios sintéticos generados por la IA, se han utilizado principalmente para crear representaciones p*rnogråficas de mujeres, que a menudo encuentran esto psicológicamente devastador. A día de hoy, la empresa de investigación Sensity AI estima que entre el 90% y el 95% de todos los vídeos deepfake en línea son p*rno no consentido, y alrededor del 90% de ellos estån protagonizados por mujeres.


A medida que la tecnologĂ­a ha ido avanzando, tambiĂ©n han surgido numerosas herramientas fĂĄciles de usar y sin cĂłdigo, que permiten a los usuarios "desnudar" los cuerpos femeninos en las imĂĄgenes. Muchos de estos servicios se han visto obligados a desaparecer, pero el cĂłdigo sigue existiendo en repositorios de cĂłdigo abierto y ha seguido resurgiendo en nuevas formas. El Ășltimo de estos sitios recibiĂł mĂĄs de 6,7 millones de visitas en agosto, segĂșn la investigadora Genevieve Oh, que lo descubriĂł. TodavĂ­a no se ha desconectado.


Ha habido otras aplicaciones de intercambio de rostros con una sola foto, como ZAO o ReFace, que colocan a los usuarios en escenas seleccionadas de pelĂ­culas convencionales o vĂ­deos pop. Pero Y es la primera aplicaciĂłn dedicada al intercambio de rostros con fines p*rnogrĂĄficos, y lleva esto a un nuevo nivel. EstĂĄ "hecha a medida" para crear imĂĄgenes p*rnogrĂĄficas de personas sin su consentimiento, dice Adam Dodge, fundador de EndTAB, una organizaciĂłn sin ĂĄnimo de lucro que educa a la gente sobre el abuso con tecnologĂ­a. Esto facilita que los creadores mejoren la tecnologĂ­a para este caso de uso especĂ­fico y atrae a personas que de otro modo no habrĂ­an pensado en crear p*rno deepfake. "Siempre que te especializas asĂ­, creas un nuevo rincĂłn de Internet que atrae a nuevos usuarios", dice Dodge.


Y es increíblemente fåcil de usar. Una vez que el usuario sube una foto de un rostro, el sitio abre una biblioteca de vídeos p*rno. La gran mayoría son de mujeres, aunque un pequeño puñado también son de hombres, sobre todo en p*rno gay. El usuario puede entonces seleccionar cualquier vídeo para generar una vista previa del resultado del cambio de cara en cuestión de segundos, y pagar para descargar la versión completa.


Los resultados estån lejos de ser perfectos. Muchos de los intercambios de caras son obviamente falsos, con los rostros brillando y distorsionåndose al girar en diferentes ångulos. Pero para un observador casual, algunos son lo suficientemente sutiles como para pasar, y la trayectoria de los deepfakes ya ha demostrado lo råpido que pueden llegar a ser indistinguibles de la realidad. Algunos expertos sostienen que la calidad del deepfake tampoco importa realmente, porque el efecto psicológico en las víctimas puede ser el mismo en ambos casos. Ademås, muchos ciudadanos desconocen la existencia de esta tecnología, por lo que incluso los intercambios de rostros de baja calidad pueden ser capaces de engañar a la gente.


Hasta el dĂ­a de hoy, nunca he conseguido del todo que se retire ninguna de las imĂĄgenes. Para siempre, eso estarĂĄ ahĂ­ fuera. No importa lo que haga.


Y se presenta como una herramienta segura y responsable para explorar las fantasĂ­as sexuales. El lenguaje del sitio anima a los usuarios a subir su propia cara. Pero nada impide que suban las caras de otras personas, y los comentarios en los foros en lĂ­nea sugieren que los usuarios ya lo han hecho.


Las consecuencias para las mujeres y las niñas que son objeto de esta actividad pueden ser devastadoras. A nivel psicológico, estos vídeos pueden resultar tan violentos como el p*rno de venganza, es decir, vídeos íntimos reales grabados o difundidos sin consentimiento. "Este tipo de abuso, en el que la gente tergiversa tu identidad, tu nombre y tu reputación y los altera de forma tan violenta, te destroza por completo", dice Noelle Martin, una activista australiana que ha sido objeto de una campaña de deepfake p*orn.


Y las repercusiones pueden acompañar a las víctimas de por vida. Las imågenes y los vídeos son difíciles de eliminar de Internet, y se puede crear nuevo material en cualquier momento. "Afecta a tus relaciones interpersonales; te afecta a la hora de conseguir trabajo. En cada entrevista de trabajo a la que te presentas, puede salir a relucir esto. Las posibles relaciones romånticas", dice Martin. "A día de hoy, nunca he conseguido que se retire ninguna de las imågenes. Para siempre, eso estarå ahí fuera. Haga lo que haga".


A veces es incluso mĂĄs complicado que el p*rno de venganza. Como el contenido no es real, las mujeres pueden dudar si merecen sentirse traumatizadas y si deben denunciarlo, dice Dodge. "Si alguien se debate entre si es realmente una vĂ­ctima, eso perjudica su capacidad de recuperaciĂłn", dice.


El deepfake p*rn no consentido tambiĂ©n puede tener repercusiones econĂłmicas y profesionales. Rana Ayyub, una periodista india que fue vĂ­ctima de una campaña de deepfake p*rn, recibiĂł un acoso en lĂ­nea tan intenso tras el suceso que tuvo que minimizar su presencia en lĂ­nea y, por tanto, el perfil pĂșblico necesario para realizar su trabajo. Helen Mort, poetisa y locutora residente en el Reino Unido, que ya compartiĂł su historia con MIT Technology Review, dijo que se sintiĂł presionada a hacer lo mismo tras descubrir que habĂ­an robado fotos suyas de cuentas privadas de redes sociales para crear desnudos falsos.


La Revenge P*rn Helpline, financiada por el gobierno del Reino Unido, recibió recientemente el caso de una profesora que perdió su trabajo después de que se difundieran imågenes p*rnogråficas falsas de ella en las redes sociales y se pusieran en conocimiento de su escuela, dice Sophie Mortimer, que gestiona el servicio. "Estå empeorando, no mejorando", dice Dodge. "Cada vez mås mujeres son objeto de este tipo de ataques".


La opciĂłn de Y para crear p*rno gay deepfake, aunque limitada, supone una amenaza adicional para los hombres en los paĂ­ses donde la homosexualidad estĂĄ penalizada, dice Ajder. Este es el caso de 71 jurisdicciones en todo el mundo, 11 de las cuales castigan el delito con la muerte.


Ajder, que ha descubierto numerosas aplicaciones de deepfake p*rn en los Ășltimos años, dice que ha intentado ponerse en contacto con el servicio de alojamiento de Y y forzar su desconexiĂłn. Pero se muestra pesimista a la hora de evitar que se creen herramientas similares. Ya ha aparecido otro sitio que parece intentar lo mismo. Piensa que prohibir este tipo de contenidos en las plataformas de medios sociales, y quizĂĄs incluso hacer ilegal su creaciĂłn o consumo, serĂ­a una soluciĂłn mĂĄs sostenible. "Eso significa que estos sitios web son tratados de la misma manera que el material de la web oscura", dice. "Incluso si se lleva a la clandestinidad, al menos lo pone fuera de los ojos de la gente comĂșn".


Y no respondiĂł a las mĂșltiples solicitudes de comentarios en el correo electrĂłnico de prensa que aparece en su sitio. La informaciĂłn de registro asociada al dominio tambiĂ©n estĂĄ bloqueada por el servicio de privacidad Withheld. El 17 de agosto, despuĂ©s de que MIT Technology Review hiciera un tercer intento de contactar con el creador, el sitio puso un aviso en su pĂĄgina de inicio diciendo que ya no estĂĄ disponible para nuevos usuarios. El 12 de septiembre, el aviso seguĂ­a ahĂ­.


Fuente:Technologyreview.com

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