Científicos desarrollan un "generador de alimentos" que convierte el plástico en proteínas comestibles
La humanidad tiene un problema de plástico, pero ¿quién dijo que el problema no podía ser también sabroso? Los científicos tratan de encontrar soluciones creativas para hacer frente a este problema cada vez mayor, y algunos incluso convierten las botellas de plástico en vainilla utilizando bacterias. Recientemente, dos científicos se han hecho eco de este sentimiento y han ganado el premio Future Insight 2021, dotado con 1,18 millones de dólares (1 millón de euros), al crear un concepto de "generador" de alimentos que convierte los plásticos en proteínas.
Los nombres que están detrás del proyecto, financiados inicialmente por un acuerdo de cooperación de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) por valor de 7,2 millones de dólares en cuatro años, son Ting Lu, profesor de bioingeniería de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, y Stephen Techtmann, profesor asociado de ciencias biológicas de la Universidad Tecnológica de Michigan.
Su objetivo era mejorar un proceso para convertir la basura de plástico en proteínas en polvo y lubricantes mediante una combinación de productos químicos y calor elevado (pirólisis). Los dos científicos llaman a su proyecto "generador de alimentos".
"Usamos organismos naturales diseñados para descomponer los plásticos y la biomasa vegetal no comestible para convertirlos en alimentos", explicó Techtmann. "Es un gran honor recibir este premio. Este premio nos permitirá seguir líneas de investigación de alto riesgo y alta recompensa que nos permitirán avanzar más rápidamente en este trabajo."
Los investigadores prevén un sistema en el que los particulares puedan depositar la basura plástica o la biomasa no comestible en una ranura. Los residuos van a parar a reactores de procesamiento donde se utiliza el calor para descomponerlos. A continuación, el subproducto se introduce en un tanque con una población bacteriana, que se da un festín con él. Las células se secan hasta convertirse en polvo y se almacenan para su posterior uso.
Los alimentos resultantes "contienen toda la nutrición necesaria, no son tóxicos, proporcionan beneficios para la salud y, además, permiten satisfacer las necesidades de personalización", según el Grupo Merck, que ha financiado y reconocido el proyecto.
Los investigadores están experimentando con una serie de materiales de PET para encontrar el tamaño de partícula y los parámetros de procesamiento óptimos para reducir el uso de energía sin dejar de producir la mayor cantidad de producto que será consumido por la comunidad microbiana. Esta técnica innovadora tiene el potencial de proporcionar un suministro de alimentos seguro y sostenible al tiempo que disminuye el daño medioambiental causado por los residuos de plástico y las prácticas agrícolas tradicionales.
Fuente: Interestingengineering.com

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